Gerona

Excursion Aiguafreda a Aiguablava, Begur

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Es ciertamente una de las excursiones de más dificultad de las que te puedes encontrar en todo el Ampurdán. No obstante, te retamos a que la lleves a cabo y sientas la adrenalina de recorrer una ruta que tiene un desnivel de 496 m y una duración de 3 horas y media.

En sus 7000 metros de distancia entre un punto de Begur y otro, lograrás entrar en contacto con la naturaleza y tendrás el privilegio de disfrutar de la Costa Brava desde una perspectiva totalmente distinta de la que estás acostumbrado a ver.

El punto de partida es la playa de Aiguafreda, una cala protegida rodeada de un entorno natural privilegiado y unas calas de aguas totalmente transparentes. Dispone además, de un puerto donde se realizan diversas actividades deportivas submarinas, al disponer de centro de submarinismo, donde si lo deseas, puedes hacer un alto en el camino y sumergirte en sus aguas.

El siguiente es la cala de Sa Tuna, a la cual se llega a través del camino de Ronda. Desde aquí las vistas de la Punta d’es Plom, que es el brazo que protege a Sa Tuna, o de los acantilados, son completamente preciosos, por lo que te recomendamos que te hagas con una buena cámara, si no la tienes ya, y fotografíes estos parajes que son un privilegio a los ojos del ser humano. Sa Tuna goza también de unas aguas muy cristalinas donde, a pesar de haber acabado la temporada veraniega, la calidad de sus aguas te obligarán a darte un chapuzón en sus limpias aguas.

Cala Fonda es una de las calas menos concurridas en verano, por lo que también una de las mas vírgenes. Está situada sobre un acantilado que, dependiendo de la posición del sol, hace que se tenga más o menos sol. Además es donde se encuentra la impresionante cueva de Begur.

Por último, llegamos a Aiguablava, cala que se conserva en estado casi salvaje. Es la última playa al sur de Begur, y goza de una situación privilegiada al ser posible la contemplación desde este punto, del Cap de Begur y de las montañas que se erigen alrededor de la localidad.

Este recorrido permite relajarte en un entorno natural mágico, en plena naturaleza, y disfrutar de esa brisa marina que, debido al desgaste diario, te hace falta para desconectar de todo y de todos. Se recomienda hacer esta ruta en primavera y otoño, ya que durante el verano Begur, Girona suele estar muy concurrido la zona y en invierno los senderos tiendan a estar cerrados por exceso de lluvia. Y por último, no olvides llevar un calzado adecuado, tus pies te lo agradecerán!

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Girona – Gerona

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Girona es una de las ciudades con más personalidad de Cataluña, con un rico pasado histórico y un admirable conjunto monumental.

Está situada en el valle del Ter, en la confluencia con el Güell, el Galligants y el Onyar, por esta razón ha sido llamada la «ciudad de los cuatro ríos».

Por su situación estratégica como paso tradicional del nordeste de la península ibérica al continente europeo, junto a la Vía Augusta romana, fue municipium romano, sede de un obispado desde el s. V y centro del condado que tiene su nombre desde época carolingia.

Baluarte defensivo frente a las invasiones francesas, sufrió múltiples asedios y su resistencia en la guerra contra Napoleón (1808-09) se convirtió en leyenda.

A la derecha del río Onyar, que forma el eje urbano, se yergue el núcleo antiguo, en un cerro que estuvo amurallado –la Força Vella– y se extendió después por la llanura junto al río.

A la izqulerda del Onyar, la Girona moderna se extiende hasta el parque de la Devesa.

El barrio antiguo conserva trozos de muralla, que recorren los paseos Arqueològic y de Les Muralles, y en su interior hay edificios de gran interés.

La catedral es una espléndida construcción de diversas épocas: gran campanario y claustro románicos; la nave única, gótica, la más ancha de la arquitectura medieval europea (22,98 m); fachada y gran escalinata barrocas.

Contiene notables obras de arte en su interior y en el Museu Capitular se conserva el famoso Tapiz de la Creación (ss. XI-XII), extraordinaria muestra del arte textil románico, entre muchas otras piezas.

A su lado, el Palau Episcopal aloja el Museu d’Art, con notables colecciones de románico y gótico, y rodeando la escalinata encontramos el bello edificio gótico de la Pia Almoina.

Por la calle de la Força se entra al antiguo Call o barrio judío donde vivió una próspera comunidad en los últimos siglos medievales con una importante escuela cabalística.

Al otro lado de la catedral, pasado el portal de Sobreportes, hay la iglesia de Sant Feliu, antiguo monasterio de canónigos y colegiata, con elementos románicos, góticos y barrocos y magníficos sepulcros paleocristianos empotrados en el presbiterio.

Cerca, están los Baños Árabes, de época románica (s. XII) realizados sobre un modelo norteafricano. Más arriba del río Galligants se alza el monasterio benedictino de Sant Pere de Galligants, románico (s. XII), que aloja el Museu Arqueològic.

Enfrente está la pequeña iglesia de Sant Nicolau, románica, construida sobre un martyrium paleocristiano.

El barrio antiguo aún ofrece un gran número de monumentos y bellos rincones evocadores.

Destacamos primero el antiguo convento dominicano de Sant Domènec, gótico, el antiguo estudio general llamado Casa de les Àligues, renacentista, (ambos albergan dependencias de la moderna Universidad); el antiguo seminario de los jesuitas de Sant Martí Sacosta, barroco; el Palau Agullana; el antiguo convento de El Carme (s. XVIII); el casal llamado la Fontana d’Or, románico y gótico; la Casa Pastors (s. XVI); la Casa Cartellà (s. XVIII), y el antiguo convento de Sant Josep, entre muchos otros.

Cerca del río se encuentra el Carrer de les Ballesteries, con una bella vista sobre el río en su parte posterior, y también la Rambla, animado centro comercial y de convivencia con galerías porticadas; el Carrer dels Ciutadans corre paralelo, con antiguas casas solariegas, y conduce a la Plaça del Vi, con soportales, la Casa de la Ciulat y el hermoso Teatre Municipal, neoclásico (1860).

En la Girona nueva hallamos algunos edificios de interés, como el antiguo hospicio neoclásico proyectado por Ventura Rodríguez (s. XVIII), el Hospital de Santa Caterina, barroco (s. XVII), con fachada neoclásica, y diversas casas modernistas del arquitecto gerundense Rafael Masó, como la Farinera Teixidor, la Casa Teixidor o de la Punxa, entre otras.

El parque de La Devesa tiene más de 40 ha, una gran arboleda de plátanos, y es el lugar de recreo de los gerundenses.

En los alrededores de la ciudad se halla el castillo de Montjuïc, gran fortaleza erigida a partir de 1653 y derribada en 1809, y más al este, el valle de Sant Daniel, abierto en las postreras estribaciones de las Gavarres, de frondosa vegetación, con el bello monasterio románico de Sant Daniel, de monjas benedictinas.

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El lago de Banyoles

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El lago de Banyoles tiene un carácter singular dentro de la geografía catalana por ser a la vez tectónico y cárstico –alimentado por manantiales subterráneos– y presidir una amplia llanura, continuación de la de L’Empordà, de paisaje suave, intensamente humanizado, flanqueada a poniente por la sierra de Rocacorba y sus estribaciones.

Tiene forma de ocho, con 2.080 m de largo y una anchura máxima de 235 m; desagua en el río Terri por cinco emisarios que atraviesan, canalizados, la ciudad de Banyoles, que le da el nombre.

El sistema lacustre del lago se completa con una serie de pequeños lagos que lo rodean, algunos de carácter intermitente, como el Clot d’Espolla.

El principal atractivo turístico del sector es, sin duda, este lago, bella superficie tranquila en la que se refleja la característica vegetación de carrizales, juncales y árboles de ribera, visitada por aves acuáticas, y donde se pueden practicar una serie de deportes, especialmente el remo, la natación, el piragüismo, la pesca deportiva (hay normativa protectora) y el triatlón.

Pero todo el llano y los valles más recónditos del sector montañoso ofrecen lugares dignos de ser visitados: pequeños núcleos rurales con bellas muestras arquitectónicas del pasado, masías y casas señoriales, y yacimientos prehistóricos.

Banyoles es la capital de la comarca de El Pla de l’Estany.

Situada en la orilla oriental del lago, tiene su origen en el antiguo monasterio benedictino de Sant Esteve –edificio gótico y neoclásico con interesantes muestras de arte en su interior– y le da prosperidad el mercado, documentado ya en 1086, que se mantiene con vitalidad.

Otros edificios de interés son la iglesia de Santa Maria de Turers, la Lonja del Tinte, la Pia Almoina y la plaza porticada, mayormente de época gótica.

Museu Darder d’História Natural y Museu Arqueològic Comarcal: tiene especial interés la mandíbula de Banyoles hallada en Banyoles.

Porqueres, municipio de población diseminada en pequeños núcleos, tiene su iglesia de Santa Maria en la orilla de poniente del lago, excepcional muestra de arte románico con decoración escultórica en la puerta y en el interior.

Entre las poblaciones vecinas citamos Pujarnol, con el antiguo castillo y un bello dolmen, y Usall, con su iglesia románica.

Santuario de Sant Patllari, con una bella panorámica, y el lugar de Les Estunes, de peculiar constitución geológica.

Serinyà, en el sector norte, también tiene una bella iglesia románica y diversas masías de interés, pero debe su fama a los yacimientos arqueológicos del Reclau (Reclau Viver, L’Arbreda y Mollet) y de la Bora Gran d’En Carreres, con importantes materiales magdalenienses.

Además destacamos Esponellà, con iglesia románico-gótica y gran puente de origen medieval, Palol de Revardit, con restos del castillo y recinto fortificado, y Crespià, conocido por su iglesia románica y la producción de miel.

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El golfo de Roses

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El golfo de Roses describe una gran y luminosa curva de 15 km entre la península del Cap de Creus (N) y el macizo de Montgrí (S), formando una larguisima playa de arena que rodea la llanura aluvial ampurdanesa formada por los ríos Muga y Fluvià.

En sus extremos, los griegos establecieron sendas fundaciones en su intento de colonizar este sector del Mediterráneo, Roses y Empúries . En su centro, la población de Castelló d’Empúries fue la capital del condado de Empúries, que se extendía por gran parte del Empordà.

Los arenales de la playa separan del mar las tierras ocupadas por las marismas (aiguamolls), residuos de antiguos lagos desecados, especialmente a partir de los s. XVIII y XIX, para su explotación agrícola y ganadera, donde se mantienen los cortals, masías rodeadas por las dehesas (closes), prados limitados por acequias y canales y setos que confieren una especial belleza al paisaje.

Aún queda un amplio sector de marjales entre Sant Pere Pescador y Castelló d’Empúries, que constituye el Parque Natural dels Aiguamolls de l’Empordà, con interesantísima flora y fauna y lugar de refugio para las aves migratorias.

En el extremo NE del golfo, bajo las montañas de la sierra de Rodes, a mediodía de la península del Cap de Creus, se halla la importante población de Roses, con uno de los primeros puertos de pesca del litoral norte catalán y también puerto deportivo .

Tanto los interesantes restos de la colonia griega de Rhode como los medievales del monasterio benedictino de Santa Maria, con una bella cabecera románica, están dentro de la ciudadela, construida en el s. XVI por orden de Carlos V ante el peligro turco, con grandes baluartes y notables elementos renacentistas, que convirtió el pueblo en plaza fuerte.

El turismo ha tenido gran incidencia y se han creado grandes urbanizaciones como El Salatar o Santa Margarida, con una gran marina con canales de navegación, en contraste con zonas de belleza casi salvaje hacia el cabo Norfeu y la bahía de Montjoi . Castelló d’Empúries, cerca del río Muga, a 4 km del mar, conserva un rico patrimonio arquitectónico, testigo de su pasado: gran basílica gótica de Santa Maria (s. XIV) con bella portada esculpida, la antigua lonja –actual ayuntamiento–, antiguos casones y conventos, y el puente medieval.

En la costa hay la gran marina de Empuriabrava, con una extensa red de canales y un pequeño aeropuerto deportivo para avionetas y helicópteros. En el extremo sur del golfo está L’Escala, población marinera con larga tradición de puerto de pesca, especializada en pescado azul y salazón de anchoas y patria de la gran novelista catalana Caterina Albert (1869-1966), que firmaba con el seudónimo de Víctor Català.

L’Escala es la puerta de entrada al extraordinario yacimiento arqueológico de Empúries, excavado sistemáticamente desde 1908, junto al mar, con los restos de la colonia griega de Emporion (‘mercado’) y de la ciudad romana de Emporiae.

El primer asentamiento griego (hacia 600 a.C.), efectuado después de la fundación de Massalia (Marsella), se ubicaba en un islote rocoso actualmente unido a la costa, Ilamado ya antiguamente Palaiapolis (‘ciudad antigua’), bajo el actual núcleo medieval de Sant Martí d’Empúries y por ello poco excavado; el segundo núcleo griego, Neápolis, de planta rectangular, tiene interesantes restos de murallas y del gran muelle que defendía el puerto.

La ciudad romana, formada a partir de un campamento establecido por Escipión en el 219 a.C., tiene importantes restos del anfiteatro, villas con mosaicos, etc . El Museu Castelló d’Empúries, Basílica de Santa María d’Arqueologia de Catalunya-Empúries muestra parte de los hallazgos y la famosa escultura de Asclepio. También hay restos de una iglesia paleocristiana (s. IV o V) y son interesantes las fortificaciones y la iglesia de Sant Martí d’Empúries, que fue la primera capital del condado de Empúries.

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GR en la provincia de Girona

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Por las comarcas de Girona pasan muchos GR. Destacamos los siguientes:

GR 1: Es el gran sendero transversal. Pasa por las comarcas del Empordà, la Garrotxa y el Ripollès, y sigue hacia Santiago de Compostela.

GR 2: De La Jonquera baja hacia el Montseny, pasando por las comarcas del Empordà y la Garrotxa.

GR 4: De Puigcerdà baja hasta Montserrat.

GR 11: Es el gran itinerario transpirenaico. Va del Mediterráneo al Cantábrico, desde el cabo de Creus hasta Hondarribia. Pasa por el Empordà, la Garrotxa, el Ripollès y la Cerdanya.

GR 92: Es la gran ruta del litoral. Parte de Portbou y avanza hasta Blanes, desde donde sigue por el litoral de la península Ibérica hasta Gibraltar. Por el norte, enlaza con la red francesa de senderos.

GR 178: Es la Ruta de Serrallonga, que pasa por el macizo de Guilleries, en la comarca de la Selva.

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Pirineo de Gerona – Girona

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A medida que nos vamos alejando del azul marino de las olas y de su concierto de sonidos y colores, vamos descubriendo las primeras zonas de verde que, tras un ligero descanso en las llanuras del Gironès y el Pla de l’Estany, se embravecen y se encaraman hacia el cielo hasta convertirse en una grandiosa escultura denominada Pirineo, a la que también se puede llegar desde Francia. Aquí, las aguas ya no coquetean con las rocas, sino que las rodean y se deslizan aquí y allá en inacabables danzas de argénteas bailarinas en que las gotas de agua cristalina y fría por el deshielo juegan a escabullirse del impetuoso abrazo de las montañas.

Tan arriba llegan, que en algunos lugares cuesta encontrar el verde bajo la nieve. Esta orografía nos permite, en poco más de 100 kilómetros, ir del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa hasta las cimas de la Cerdanya, de más de 2.000 metros de altitud, pasando por los mágicos valles del Ripollès, en medio de un paisaje que nos sorprende constantemente con una sinfonía de contrastes en la que todas las notas son armoniosas. Si en algún sitio se puede hablar de las cuatro estaciones es precisamente en esta zona de las comarcas gerundenses, en las que cada época del año ofrece sus especiales encantos y nos brinda placeres capaces de llenar, hasta saturarlos, nuestros sentidos.

El Pirineo de Gerona es el universo de lo tradicional, lo acogedor, lo intenso… como intensas son su Ruta del Románico y la gastronomía autóctona, perfectamente sincronizada con los productos naturales que siempre han ofrecido la tierra y la ganadería, una tierra que en muchos lugares aún nos recuerda la paz y el sosiego de épocas pasadas.

El Pirineo de Gerona y la Costa Brava, a pesar de su relación turbulenta y excitante,tienen algo en común: las sensaciones y las emociones.

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