Trekking

¿Cómo prepararse para una ruta de senderismo en montaña?

Hacer senderismo en la montaña es una gran forma de desconectar, respirar profundo y reconectar contigo. Pero ojo, una ruta no se improvisa. Para disfrutarla de verdad, y no acabar agotado o con una ampolla como recuerdo, hay que prepararse bien. Así que, si estás pensando en lanzarte a la aventura, a continuación, te contamos todo lo que necesitas para prepararte de forma práctica y sin complicaciones.

Conoce bien la ruta antes de calzarte las botas

Antes de preparar la mochila o pensar en qué llevar de comer, lo primero es tener claro a dónde vas. Y es que no todas las rutas son iguales; algunas son cortas y tranquilas, ideales para iniciarse, mientras que otras exigen un mayor nivel físico y experiencia en terrenos irregulares. Por eso, conviene investigar, buscar opiniones, consultar mapas, mirar el perfil del terreno y, si puedes, descargar la ruta y llevar una versión en papel.

Asimismo, ten siempre en cuenta la previsión meteorológica. El tiempo en la montaña puede cambiar rápidamente y sin avisar, y lo que empieza con sol puede acabar en niebla o lluvia. Así que, evita sustos innecesarios y planifica con margen.

Prepara tu cuerpo

Ya sabes a dónde vas, ahora toca preparar el cuerpo para el esfuerzo. Porque sí, aunque caminar parezca algo natural, hacerlo durante horas por terrenos irregulares, subidas y bajadas, con una mochila al hombro, es otra historia. Por ello, unos días (o semanas) antes, conviene que empieces a moverte más. Sube escaleras, sal a caminar por zonas con cuestas o haz algo de fuerza para piernas y espalda.

Además del ejercicio y el descanso, cuidar tu alimentación también es parte del entrenamiento. Incluir alimentos con antioxidantes, proteínas y vitaminas para la piel te ayudará a mantener el cuerpo más fuerte, hidratado y resistente a la exposición al sol o al viento durante la ruta.

También puedes investigar las maca propiedades y empezar a utilizarla unas semanas antes de comenzar con tu aventura. Este suplemento aumenta tus niveles de energía física, y a la vez te ayuda a combatir el estrés, por lo que es clave si vas a emprender un viaje muy exigente o que te genere cierta ansiedad.

Haz una mochila práctica

Llega el momento de preparar el equipo, y aquí es fácil caer en el error de llevar de todo “por si acaso”. Pero, cuanto más cargues, más se va a notar en la subida. Así que elige bien. Opta por una mochila ligera, con espacio para agua, algo de comida, un pequeño botiquín, cortavientos, protección solar, gafas, gorra y quizá una linterna frontal si la ruta se alarga.

En cuanto a la ropa, piensa en capas. Una camiseta técnica que transpire, una capa intermedia para abrigarte y otra externa para protegerte de lluvia o viento. Y ojo con los calcetines. Unos de montaña, sin costuras, pueden evitarte ampollas y molestias desde el primer kilómetro. Y obviamente, no escatimes en el calzado. Necesitas unas botas o zapatillas específicas para montaña, que ya hayas usado antes, y cuyas suelas tengan un buen agarre.

La seguridad no es opcional

Por último, pero no menos importante, piensa en tu seguridad. Muchas veces nos lanzamos con entusiasmo y olvidamos avisar a alguien. Cuenta a un familiar o amigo cuál es tu ruta, cuándo sales y a qué hora esperas volver. Si puedes, lleva el móvil con batería completa y una power bank. Aunque no siempre haya cobertura, puede sacarte de un apuro.

También es recomendable ir acompañado, sobre todo si estás empezando. Caminar en grupo no solo es más ameno, sino que ante cualquier contratiempo tendrás ayuda inmediata. Y en el caso que decidas ir solo, extrema las precauciones y mantente dentro de las rutas señalizadas.

Como has podido ver, una buena ruta de senderismo empieza mucho antes del primer paso. Está en la forma en que te informas, en cómo preparas tu cuerpo, en lo que eliges llevar y en los pequeños gestos de cuidado personal. Todo eso, sumado, se transforma en una experiencia más segura, más cómoda, y por ende, mucho más gratificante.

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