La Selva Negra en Alemania

La Selva Negra en Alemania

Un macizo montañoso con bosques, lagos y pueblos, que parece salido de un cuento de hadas.

La Selva Negra (Schwarzwald) ubicada en el estado Baden-Würtemberg es uno de los destinos más seductores de Alemania para disfrutar del turismo de naturaleza. Se trata de una región que se sitúa en el suroeste del país teutón, prácticamente donde confluye su frontera con los territorios de Francia y Suiza, y se extiende hacia el norte a lo largo de más de 160 kilómetros, hasta completar más de 6.000 km² de superficie.

Según se dice, fueron los romanos quienes le dieron nombre a la Selva Negra en base a su denso territorio forestal, en el que predominaba el color oscuro de los abetos, y a ese aspecto misterioso y salvaje que se percibía al transitar sus senderos bajo la frondosidad del bosque.

Buhlbachsee

Esta gran cadena montañosa que linda al oeste y al sur con el Valle del Rin está considerada uno de los lugares más bonitos de Alemania, y sin duda su ruta más popular. Adentrarse en este lugar es descubrir el hogar original de los relojes de cuco (acoge la mayor parte de sus fabricantes artesanales), los balnearios y las estaciones termales.

Todo eso con el aliciente de tener a un paso uno de los templos del juego más prestigiosos del mundo, el de Baden-Baden, el mismo que la diva del cine alemán Marlene Dietrich calificó de “el casino más bello del mundo”. Siendo así, si se conocen algunos conceptos de la ruleta o de cualquier otro de los juegos, se tiene una posibilidad real de compaginar la excursión con la mejor diversión en una elegante ciudad que fue considerada el balneario de la realeza europea.

Rutas para todos los gustos

Los extraordinarios paisajes naturales se funden con las bellas ciudades y pueblos que completan esta interesante región. Su capital, Friburgo, así como Heidelberg o Baden-Baden, ofrecen a sus visitantes multitud de posibilidades y pueden ser tomadas en cuenta como campamento base para las incontables excursiones que a partir de allí se pueden realizar.

Además, Friburgo se presenta como una ciudad encantadora con un casco antiguo plagado de edificios históricos perfectamente preservados. Subir a la torre de su catedral (Münster) asegura unas vistas tan fabulosas como las que se divisan desde su conocida colina de Schlossberg. Y si eres amante de la cultura, no puedes dejar de visitar la fabulosa colección de arte medieval del Museo de Los Agustinos.

Ya en la naturaleza, la Selva Negra en sí ofrece espectaculares rutas, no en vano sus dos parques naturales declarados Reserva de la Biosfera por la Unesco ocupan la mitad de la región. Los lagos Schluch, Titi, Glaswald, Mummel, Kirnberg o Feld son algunos de sus principales reclamos turísticos. Gran parte del invierno son transitables sobre la capa de hielo que forman, y hasta han servido (Titisee) como pista de aterrizaje para pequeños aviones.

Rothaus

Por medio del conocido como “tren de los lagos” se puede cruzar Höllental en el Valle del Infierno y visitar los tres lagos de la Alta Selva Negra. Muy cerca también se puede tomar el telesilla de Feldberg, para después caminar hasta la cumbre de dicho monte (la más alta de la región con 1.493 metros) en un recorrido de aproximadamente una hora y media.

La belleza de sus pueblos

Al ser una zona esencialmente rural, la Selva Negra acoge una amplia variedad de pequeños pueblos a cuál más encantador.

El más conocido sin duda es Triberg, y no solo por sus famosas cataratas, también allí se encuentra el mayor reloj de cuco del mundo.

Ravenna Gorge

Recién salido de un cuento aparece el pueblecito de Gengenbach, en cuyas calzadas empedradas y entre sus casitas de entramado de madera se rodó Charlie y la fábrica de chocolate.

Sasbachwalden es el eternamente galardonado como pueblo más bonito de Alemania, donde los viñedos y las verdes colinas han sustituido a los abetos y en el que pasear por sus calles y entre sus casas de entramados de madera y cubiertas de flores, te hace sentir parte de la estampa de un cuento de hadas.

Black Forest

Los amantes de la naturaleza y los paisajes en su máxima expresión no pueden dejar de visitar la pequeña ciudad de Bad Wildbad. Desde allí se puede acceder a un recinto donde aguardan algunas de sus atracciones más singulares: la torre de madera Baumwipfelpfad y el puente colgante WildLine Hängebrücke, que se alzan ofreciendo una espectacular vista desde arriba del frondoso bosque de la Selva Negra. Cerca de ellos se puede tomar el funicular Sommerbergbahn y disfrutar de una impresionante panorámica desde el mirador AugenBlick Bad Wildbad.

 

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